febrero 07, 2010

Conversaciones entre Ofelia & Aby

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- La vida es una puta...

a veces una puta muy triste, otras veces es dulce y complaciente, de repente fría, silenciosa, huidiza, de pronto lo único que sabes es que es una puta...
- Pero todo depende del Cabaret en el que caigas,
o en todo caso, cuánto estés dispuesto a pagar.
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febrero 03, 2010

Días para empacar... Y lo que me vengo a encontrar ...

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Entre escombros, esto:
Poemas de antaño, 15 y 16 años.
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Primer intento de "bipoema" . Noviembre/2006.

Mi noche

De seres
Qué seré sino un segundo en la eternidad
Un soplo de aire en la inmensidad
Soy a quién nadie busca,
Y a quién nadie encuentra
Soy monotonía seguida de ésta inagotable agonía

Soy materia y energía
De fuerzas sobradas, de intentos fallidos,
De esperanzas agotadas, de sueños alcanzados...
Soy el castigo del pecador
Y el premio del bienhechor
Soy subjetividad armoniosa al del buen sentido,
Soy objetividad fría al entendido

Soy la alborada que lucha con aquel
Sublime manto estelar
Soy el sonido del palpitar
De un corazón enamorado de un mirar
Soy la pintura de jazmines que se refleja
Entre los bosques al caer el día
Soy movimiento y soy reposo
Soy el sentir más ansioso de la buena osadía

Soy oscuridad, como del silencio más temible
Soy resplandor, como del comienzo más esperado
Soy complemento de la dualidad
No soy más que un juego de esta vida
El sueño de un buen día
Imaginación del que pronto olvida
Soy, porque eres, eres porque soy.


De noches
¿Y si la luna nos mirara?
Imagina la fantasía,
Combina los sabores y los matices de nuestra vida
Condénala por el atrevimiento de su deseo
Por el sueño de una noche de invierno
Sueño de estrellas y de neblina

No cierres los ojos, dulce cantor
No hace falta, que esta oscuridad ya golpea
Que las sombras se deshacen ya del pudor,
Y los ojos negros brillan compitiendo con luciérnagas
Y vuelve, sonríe, tus perlas resplandecerán,
Y como la luna de nuestros días, se encenderán
El azabache sublime de tus cabellos

Rompe series de gustosos enamorados
Que andan donde todo duerme,
Donde no hay nada,
Más que deseos reprimidos
En numerosos sueños aturdidos,
Por la realidad que se asoma
Sobre la montaña adornada
De incontables sauces, llenos de secretos
De las sombras de un ayer

No trates de entender a la noche,
Conoce el secreto de su ejército,
De aquellas luces que alumbran lo imposible.
Recuerda el silencio insólito,
De nuestros seres jugando a lo más temible
Aquellos corazones gritando
¡La tristeza profunda de la oscuridad insensible!





Noviembre/2007
Suplicios sin ti

Aquí nadie sabe nada.
Ni los espacios taciturnos, vacios de tu existencia
ni la cocina, o mi oreja partida,
ni mis enfermedades temporales
en honor a tus ausencias,
ni siquiera tu cama
que permanece quieta, polar,
mientras yo amontono
mi ropa sucia en ella,
como esperando y en miles
de intenciones ocultas
lo circundante y bien ordenado
de tus acciones matutinas,
quemándome soles en los labios,
infringiendo lo fatal de saberme triste
y aun quererme cantar
canciones de marzo
en todas tus voces, nunca paridas.

Y es que, soy tan dependiente
de la independencia que me susurras,

como ahora por la ventana
y el jardín pasmado por un pintor sordo
que no sabe que tus gorriones llegan
en estas aguas, que te prometen armonías,
y que yo
he plantado millones de sauces
para anidarnos juntos de uno en uno
por cada minuto en el que no estas,
como quien espera y no sabe nada
como quien extraña
y habla con pájaros…





Agosto/2007
Carta breve y caritativa a un pintor ciego

Señor pintor:
El camino rojo que lleva a su casa
esta tarde se ha inundado de ojos,
todos nadan en ellos
parpadeando despreocupados las aceras,
y yo,
he ido a buscarle como es costumbre,
mordiendo el asfalto, susurrando silencios
y he tropezado, pupilosamente
entre pestañas necias y puntiagudas,
encontrándole,
usted ha estado ahí
pintándole ojos a la calle,
pues sus escasas riquezas le han privado de lienzos
y en lo retorcido de mi mente, he pensado
que usted pudiese pintarse unos ojos,
sin remuneraciones
yo
me ofrezco como lienzo.





Abril/2007
A veces te pienso descalzo
Eso es, a menudo, mas satisfactorio a pensarte desnudo
Es como cuando decido entre cebollas y chocolates
Un todo en la nada, y nada en el todo.
Así prefiero entonces respirar tus callos, tus desgastadas plantas, tu pisada cansada,
Lo prefiero así antes de suspirar tras tu experimentada retórica, o tras una sonrisa dadivosa que no promete ni los dientes…
Y desespero al pensar que Dios juega con nosotros pensando, “haber que sale entre el buitre y la lagartija”
Pero… ¿Qué sale?
Penosamente, miradas sin un iris que tocar, bocas sin saliva con la cual jugar, dedos sin huella, y una rodilla… que nadie dobla.
Así pasa el amor, ¿amor?... sé que nunca he sabido distinguirlo
Pero hasta lo que hoy mis nulas experiencias me han dejado saber, es lo que sucede entres dos personas que se sienten sin tocarse, se miran sin usar los ojos, y se besan el alma… dije, ‘nulas experiencias’.

A veces te pienso descalzo, y tropiezo con mis pies.

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enero 14, 2010

Fatales nocturnos y de agua

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En este lugar hace soledad y frío.

También árboles.
Hablo con palabras escritas a mano
con la mujer de Francia.
A ella la extraño, aparte de escuchar la
lluvia ahora, de verdad que también
hago extrañarla.
Y toda la oscuridad que se anida aquí,
y la perfección.
Se me va a congelar el cuerpo, lo sé, lo sé,
pero absolutamente vale cuando hago
lo que hay.
Y se olvida mi vida de besos y personas,
nada es tan importante aquí
como cerrar los ojos
y comerse el viento.

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enero 05, 2010

Explicaciones rotundas e inútiles de media noche

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Mira, esta es una vida casi igual a la de nosotras.
No tienes que hacer tanto desparpajadero sólo
porqué no estoy ahí. Eso no eres tú.

Te explico: el mundo es tan, tan, tan enorme,
que juro que no sé a qué lado voltear para no verlo más.

Y eso no tiene nada que ver con tu existencia,
ni tus orquídeas.
Más bien tiene que ver conmigo, y las interminables
ganas de no ser.
No busco no amarte, por no amar-te,
sino por no ser amante.

No, deberás que el instante en que digan “árbol”, yo cedo.
En que digan “alas” “piano” “aire”, yo ruego.
De nada vale una persona construida a base de vulnerabilidad.
La distracción, la ausencia, y la verdad, nadie.
Porqué… ¿es justo pelear con el sol? Hasta ese momento,
ya no sé de mi.

Tú puedes ser, eternamente triste… pero eres, y eres.
Y empapas de melancolía, dejas un rocío que gotea todas las
bocas.
No podría. ¿Cómo? Necesitaría un cerebro, unos ojos, una lengua…
un corazón.
Y no voy a estirarme a alcanzarlo,
a menos que se trate de otro tiempo y otro espacio

parecido a tu espacio y tu tiempo.

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enero 02, 2010

Acerca de lo extraño de extrañar....

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Pensar, decir, saber: te extraño.
Te extraño no quiere decir siempre lo mismo.
Ayer era lunas, lejanías. Un mes atrás, rutina
y cansancio. En septiembre se trataba de
hacerlo al borde de las adicciones. Ves que
decir te extraño es nunca lo mismo.
Porqué irse tampoco es igual. Tampoco sí
se trata de ti o tus versos desangrados.
La literatura de los franceses y la música
de los argentinos ¿ves?
Siempre hay maneras

De decir adiós
De decir no aún

La vida es la vida. El cielo. Las personas
respiran. Pero extrañar no es extrañar.
No en este minuto, no en este lugar.
No con personas con rostros que no se
parecen al tuyo. Y con voces flotantes que
van a todas partes menos hacia mí

Te digo, aquí, ni apareces tú. Ni yo.
A este lugar le faltamos, tal y como
nos faltamos, a la misma hora en
que no nos extrañamos.
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diciembre 29, 2009

Watch her disappear ...

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diciembre 19, 2009

Saudade

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La insinuación no termina con tres pasos y ron.
Se supone que el silencio ha de revertir todas las maneras que se tienen para decir: duele. Pero vives, sueñas, poco parpadeas. Si te fijas no es necesario cuando se dice: no hay oscuridad, sólo ceguera. ¿Qué hay después de la luz? Yo creo, siempre creo, y con fe perfecta. Vamos, vamos, cómprate un acordeón, afila la voz, di un par de palabras al oído, no deben merecerse más. El amor, sí, aunque tampoco. Anda, toca para mí un poco de folk francés. Caminemos los senderos de los olvidados y bailemos tal y como aprendimos desde el día en que llegamos a éste lugar y supimos que no había más que eso. También cantar. Abrir los brazos. Comer manzanas. Yo respiro un aroma que corre durante todos los días un diferente camino hasta llegar a casa. No tenemos hogar, cierto, pero tenemos un casa. Que tiene más de infinitas maneras de llegar a ella. Subiendo todos los escalones y no llegando. Pero es que a dónde. Que nos digan a dónde. E inventamos un elevador repleto de nubes, como símbolo de nuestra meta. Lloran entrepiernas. Se amontonan los libros. Te ves abajo del sol. Pero yo quiero la luna, te juro que quiero la luna. Y lluvia que sacie a todos los sedientos. Tenemos tantos nombres con los que prometer felicidad. Prometamos entonces, África, los árboles, el eterno violín, y por favor, sólo una manera para sobrevivir.

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diciembre 13, 2009

De díscolos y peripatéticos

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No sé hablar de sensatez


Ahora: Subo a los árboles igual que la lluvia

que no quiere caer, por no llegar

y ser el camino, la inmensidad, el punto final


¿Quién es lo siguiente después de tu vida?

Nadie. O mujeres sí y hombres no. O lo otro.

Mejor cuidar de ser siempre lo que viene


A ti, te invito a comer globos hasta

convertirnos en todo el aire, elevarnos,

volar, ser todo el espacio aéreo

desde mi frente hasta tus tobillos


Nadie jugará más a los labios

y a los oídos que la escandalosa

vida de nómadas que cargamos

en nuestros libros


Personas no razonables: y convoco

también a los zapatos, que siempre

van a dónde el dueño no pide.

Necesitamos besarnos las manos

antes de morir de no amor,

o en un caso extremo

de amor.

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noviembre 29, 2009

Todos los Abriles

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A quien me enseñó todo lo que
necesitaba saber acerca de la felicidad...






Juego con los girasoles como juego con tu nombre.
Abro los dedos y acaricio el sol de tu boca.

Detesto fingir sonrisas que no provengan de tus aromas.
Somos responsables de casi todas las no tristezas
que los árboles cargan en las raíces.
Siempre profundas.
Casi semejante al suspiro y a la inclinación
que merece tu presencia.

Tu vida es una naturaleza disonante.
La mía incómoda.
Y si volteamos al este, nos volvemos amarillos,
alzamos los ojos, nos volvemos irremediablemente
felices.

Cierro los ojos e imagino tus paisajes.
La perfección. Los colores. Tu sed. El silencio.
Tomo en mi mano el tren de la ausencia
lo dirijo hasta tus fauces,
donde siempre ya estamos en la India,
o en cualquier lugar que nos convierta
en tus brazos y mi espalda.
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noviembre 23, 2009

Sin sintaxis ni sudor

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Lo siento, ayer escuché el teléfono demasiado tarde.

Lo siento tanto y sesenta y dos veces. Hablar.

Yo quería hablar y que conjuntamente una voz

epícentrica, roída, roja, me respondiera.

Pero en cambio sufrimos de silencio. Poco usual

entre entes extremadamente solos. Lo sufrimos.

Después, se beben árboles y se flagelan constelaciones.

Ya había pensando en decirte una buena notica:

por fin te enviaré el CD de bossa. Y ahora, sentir,

mentir. Te digo, siento que miento. Pero, si hablo de

aromas y de violines con tonos barrocos y rusos,

entonces créeme. Al fin y al cabo siempre sufriremos

de prolongaciones que repiten el mismo teatro,

te sé cada mueca. Nos sabemos justo en el punto

en que crece la indiferencia, con antecedentes

de sentimientos desgraciados. Desvarío. No controlo

las palabras que se vuelan desde la punta de los

dedos, buscando un recorrido que explote en tu

cuello. Perdóname. Que sí existo, que si respiro,

que si incluso como de tu boca. Todo siempre te

duele cuando viene de mí. Pero qué es la vida, sino

un montón de dolores, que yo sé protagonizar bien.

Esta humanidad camina un sendero parecido a la

vertiente de tu nariz: es un peligroso declive que

engendra ganas de morirse sonriendo. No hagas

caso de los señores grandes y sabios, para eso estoy

yo y mí gente. Tú infinitamente no sabes nada.

Hasta el punto que me trasciendes. Cierras los ojos.

Los abres. Y lo comprendes todo. Vamos, piensa que

aún soy muy joven para entender los cuentos de

media noche que me dicta tu estrella. Sugiere. Di.

Algo. Di. Y es que me muero si te vas. Y nos morimos

si te quedas.

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